jueves, 15 de marzo de 2007

Meterla doblada

En este mundo hay gente que no descansa hasta haber jodido y dado por culo lo suficiente, aunque vaya en contra de los principios morales más básicos (o al menos, los que yo considero principios morales básicos).

El cabrón lleva meses asegurándonos con su dulce voz que la zona del tejado fue renovada en 1994, no de la mejor manera posible eso sí, pero renovada. De todas formas, añadía, es conveniente cambiar la tela asfáltica al menos cada 15 años, pero al ser eso gasto de la comunidad, no tendrán que pagarlo ustedes todo cuando se tenga que hacer de aquí a un par de años

A partir de ese momento han sucedido dos cosas que han dejado al cabrón este con el culo al aire.

Primero fue el huracán Kyrill, que nos dejó una hermosa gotera de la que ya he dejado constancia en este blog. Cuando vinieron los obreros a reparar el tejado por fuera aproveché, como quien no quiere la cosa, para preguntarles por su estado en general. La respuesta, lapidaria: está hecho una mierda. Hay que cambiarlo cuanto antes. Para mí que llevan poniendo parches demasiados años.

Semanas más tarde, una vez nos decidimos a comprar, tuvimos la precaución de buscarnos un notario por nuestra cuenta y no aceptar el que el cabrón nos proponía. Mucha gente de distintos ámbitos nos recomendó uno que hablaba español, con lo que además de ser muy majo y trabajador, nos ahorrábamos los gastos del traductor. Bendita la hora en la que nos pusimos en contacto con este hombre, ya que de su pluma salió el párrafo que iba a descubrir todo el pastel.

Cotejando el borrador del contrato que nos redactó nuestro notario con los contratos que nos han dejado los vecinos, hay, entre otras cosas, un párrafo que obliga al vendedor a garantizar que el objeto de compra está libre de cualquier producto peligroso para la salud o el ecosistema. Una cláusula muy lógica por otra parte. El notario mandó una copia del borrador a las dos partes y al cabo de unos días nos llama el cabrón para decirnos que el párrafo ese tiene validez siempre y cuando las vigas de madera del tejado estén protegidas. Nos dice que al parecer las vigas tienen una sustancia, (de cuyo nombre no se acuerda -o no quiere acordarse- porque en el informe que tiene delante falta curiosamente la página en la que se cita el producto) y que para evitar una exposición peligrosa, hay que seguir unas recomedaciones como cubrir las vigas con papel de aluminio.

Al día siguiente nos llega un mensaje con el informe completo:
El tejado fue arreglado a mediados de los años 70 y las vigas fueron cubiertas de Hexaclorociclohexano (HCH) con un alto contenido del isómero gamma, también conocido como Lindano, pesticida habitual y de gran eficacia que fue prohibido en EE.UU. en 1976 por ser, entre otras cosas, cancerígeno. En el año 1994 sólo se realizaron reparaciones puntuales, dejando la estructura sin modificar, en total contraposición con las afirmaciones que con voz dulce soltaba el cabrón. Y lo peor de todo es que nos lo dice una semana antes de firmar el contrato y gracias a que nuestro notario le ha obligado a ello al incluir el párrafo de marras.

No quiero pecar de alarmista, ni hablar por hablar. Después de enterarnos nos pusimos a investigar sobre esta sustancia. La web de la Agencia de Substancias Tóxicas y Registro de Enfermedades ATSDR, explicaba la historia de este producto, que es usado a veces como tratamiento contra los piojos. También contactamos con nuestra amiga del BAM, Doctora en químicas, quien rápidamente puso en movimiento a su gente y al cabo de unas horas nos dijo que el uso de ese producto era típico en la antigua RDA y que aunque es cierto que es peligroso, si las vigas están tapadas, la peligrosidad se anula. Por otro lado, una persona relacionada con los insecticidas y la madera nos dijo que, aunque es cierto que el material es peligroso y que tarda más tiempo que otros en desaparecer, si fue aplicado en los 70, el rastro que debe quedar es casi nulo.

De todas formas, realmente me da un poco igual que hayamos corrido peligro o no. Al fin y al cabo trabajo en un sitio rodeado de cadmio, cianuro potásico, sulfuro de hidrógeno, arseniuro de galio y demás lindezas (sin contar el reactor nuclear que tengo a menos de 200m de mi despacho) y dudo de que un matapiojos pueda añadir alguna contraindicación más. Lo que me jode es que el cabrón se ha guardado esa información y estaba dispuesto a vendernos la casa sin avisarnos.

Con motivo de esto hemos propuesto la inclusión de una cláusula en el contrato que nos exime del pago de cualquier obra que tenga que ver con el tejado en los próximos años y hemos exigido que se nos demuestre que las vigas fueron totalmente cubiertas cuando se hicieron los últimos arreglos. A ver que dice el cabrón a eso.

Y lo que más me repatea es que estoy seguro de que si no nos hubiésemos enterado, el cabrón habría dormido con la conciencia tranquila después de firmar el contrato. Con la conciencia tranquila de haber hecho lo que quería. Con la conciencia tranquila de haberla, una vez más, metido doblada.

Respecto al tema que debía acompañar a este post he estado dudando mucho. Podría haber optado por incluir el Toxic de Britney Spears, pero la pobre ya tiene demasiado con lo suyo. Toxicity de System of a Down podría haber sido otra opción más elaborada, pero no terminaba de verlo. Incluso me rondó por la cabeza el poner la banda sonora de la película Toxic Avenger, como homenaje friki a las películas de serie B pero tampoco.

Ante tamaña ofensa sólo me quedan dos personas a las que recurrir para que pongan en su sitio al cabrón. Una de ellas es el primo de Zumosol, la otra John Shaft. Os dejo con la versión de Sammy Davis Jr. de la banda sonora de Shaft, compuesta originalmente por Isaac Hayes, a.k.a. Chef, por la que ganó el Óscar a la mejor canción en 1972!!


Who's the black private dick
That's a sex machine to all the chicks?
SHAFT!!
Can you dig it??

6 comentarios:

Barri dijo...

Joder con la picaresca alemana... me recuerda a la española.

Administrador dijo...

ese tío me recuerda al señor Burns, qué cabrón...

Lucas dijo...

joder... Cuando el otro día me escribió Cristi no sabía hasta donde llegaba la cosa...

Con todas las letras: ¡hay que ser hijodeputa!

santamaria dijo...

Madre mía, entiendo tu crispación, con tipos como ese.
Muy graciosa la elección de la canción.

uN SALUDO

Mariano Zurdo dijo...

La globalización llega a los electrodomésticos y a los pedazo de cabrones.
Menos mal que también llega hasta la buena música y hasta los buenos electores de ella.

Anónimo dijo...

No me extraña que hablen mal de la vivienda de segunda mano aquí y en Flandes... Vaya tío cara...

Vaya temazo el de hoy...