jueves, 20 de noviembre de 2008

Odio -y su (b)lógica-

Ayer me sorprendí escribiendo que odio a mi jefe. Debe ser algo así como una terapia en la que se logra que aflore lo más recóndito. De todas formas me asusté un poco, así que he ido al diccionario y leo:

Odio: (Del lat. odĭum).
1. m. Antipatía y aversión hacia algo o hacia alguien cuyo mal se desea.


Mal:
2. m. Lo contrario al bien, lo que se aparta de lo lícito y honesto.
3. m. Daño u ofensa que alguien recibe en su persona o hacienda.
4. m. Desgracia, calamidad.
5. m. Enfermedad, dolencia.


Visto así el concepto, con sus reglas de juego , esta claro que no odio a mi jefe. Tengo por él una enorme antipatía y aversión. Pero no le deseo mal en forma de daño, ofensa, enfermedad o dolencia. Calamidad tampoco ya que según la definición es una desgracia afecta a muchas personas. No. No le odio en el sentido estricto. Le rechazo a él y a su forma de tratar a la gente. No deseo que le ocurra nada malo, así como por arte de magia, pero sí me gustaría que alguna vez se le cayera el tenderete encima y no pudiera resguardarse en mí. Alguna inspección de trabajo que calcule cuántas horas trabaja al día (muchas veces a las dos de la tarde desaparece) o que entren en el laboratorio cuando estén los cacharros del cianuro encima de la mesa y les tenga que decir que llevan ahí varios días. Eso no es desear mal estrictamente. Aunque las consecuencias sean malas para él, son meramente fruto de sus actos. A mi siempre me ha gustado decir que libre es aquel que asume las consecuencias de sus actos. Es una frase se la adjudico a Sartre pero no estoy 100% seguro.
En fin, ya he hablado demasiado de mi jefe. Ahora a seguir trabajando en lo que de verdad importa.
Me gusta escribir mi tesis porque trabajo para mí, para mi futuro.

Os dejo con algo más animado que lo de ayer. Un poco de rock. Algo más fuerte. M-Clan. Coliseum (1998), sin duda el mejor álbum del grupo.





Quiero ver amanece, hoy es lunes ya lo sé.
Llévame a casa amor, el camino se me olvidó.

8 comentarios:

wen- dijo...

Uy... dos posts así de golpe ! :D
Yo tampoco sabía que el término odiar incluía el deseo de mal para la persona odiada.... Debe ser duro odiar... alégrate de no odiarle... menudo mal karma.
Me alegro por esos 6 mesecillos, ármate de pasiencia y aprovecha todo lo que puedas tu posición de " imprescindible "
Y te mando un par de besotes y un abrazo :)

Mariano Zurdo dijo...

Odiar es una pérdida de tiempo, porque además suelen generar esa sensación personas que no merecen la pena.
Así que cabreate todo lo necesario y luego, a otra cosa, mariposa.
Besitos/azos.

Irreverens dijo...

Bien por ti.
:))

Para mí quien asume las consecuencias de sus actos es, básicamente, responsable. Aunque, probablemente, también es lo suficientemente libre como para poder ser responsable.

¿Tiene sentido lo que acabo de escribir?

¡Qué más da! Tú, a trabajar. Y yo también, que pasito a pasito también voy labrándome el presente.
:D

besotes

belenmadrid dijo...

me he leído los dos seguidos en su orden correspondiente, y por lo que leo creo que estás como muchos.. un día no puedes más, pero al día siguiente ves que no es para tanto y sigues adelante, eso es bueno!

y yo también me alegro de que no le odies, porque eso es malísimo para el karma, el aura, y hasta las arrugas!! piensa que cuando lo veas con la perspectiva del tiempo será una pequeña anécdota en un mar de felicidad :)

(el cianuro dónde??? parece mi madre con el ácido bórico jajaja)

Barri dijo...

Buena canción.
Mucho ánimo Rods!.
Un abrazo.

Rodros dijo...

Tranqui chavales que controlo! (poner voz barriobajera estirando las oes y alargando las eses).

He tenido mala suerte pero aguanto. Besos

Anónimo dijo...

Me he encontrado esta página y me he acordado de ti.

Mi jefe es un cabron

Igual para desahogarte de vez en cuando...

Anónimo dijo...

¿Curras en mi oficina? ¿Somos compis y no lo sabemos? El mío va de progre y se comporta como el peor de los capitalistas. El mío ha estrujado nuestras almas hasta convertirnos en un puñado de escribientes sin opinión. En fin, no sabes cuanto te entiendo. Yo no lo odio, pero odio esta manera que tiene de (mal)tratar a sus subordinados.
Saludos,
Zam