jueves, 16 de octubre de 2008
Vueltas
Como los electrones y los fotones no llevan reloj y no conocen nada sobre los relojes biológicos o los ritmos circadianos no hay pausa posible, salvo los 5 minutos que dura la inyección. Cada una de las líneas está constantemente ocupada, aprovechándose de los milagros de la ciencia, esta vez en forma de sincrotrón. El anillo exterior está pululado por seres extraños, normalmente barbudos, que llevan camisetas raras y se mueven en patinete. Si uno pasea alrededor del anillo podrá adentrarse en una cantidad ingente de micromundos habitados por los peculiares seres. Unos juegan al counterstrike, otros ven El padrino II en un mac, los de más allá dormitan a la espera de que el experimento acabe, la mayoría se ceba de comida basura, dulces y café, los más desafortunados luchan por poner en funcionamiento de nuevo el equipo de medida para poder al menos medir una muestra antes de que se acabe el tiempo y una nueva inyección marque el cambio de turno.
Y mientras todas estas historias individuales se desarrollan de una manera falsamente independiente, un vínculo invisible las une a todas. Los electrones giran y giran mientras van perdiendo energía. Son como E.T.: dan su fuerza para que otros puedan vivir. La diferencia es que al contrario que con E.T., con un electrón no te puedes encariñar porque son todos iguales. Todos idénticos, todos indistinguibles, todos girando. Y perdiendo energía.
La noche no puedo decir que fuera muy productiva. Ayer nuestra microhistoria era la del grupo que se afanaba por poner en marcha la máquina. A las 3:30, decidimos no obcecarnos y cambiamos de estrategia. Nos olvidamos de los electrones dando vueltas y nos centramos en nuestro vieja fuente de rayos X. Para ese viaje no se necesitaban tantas alforjas. Dentro de un rato volveré a coger el coche y lucharé contra el tráfico de Berlín para llegar a casa y meterme en la cama. La vida del búho por exigencias del guión.
Después de cambiar la última muestra miro el reloj. Son las seis de la mañana.
miércoles, 27 de agosto de 2008
Cuenta atrás
El viernes toca cargar con la maleta al curro, trabajar un rato, dar una charla de prueba, ir al aeropuerto y levar anclas camino de Madrid. Un par de días en casa y tren a Valencia.
Aprovecharé esos días para hacer varias cosas entre las que destacaría ir a la fiesta de Q-Cells (si hay alguien en Valencia y quiere pasarse por el fiestón del siglo que me lo diga) e ir a ver la exposición de mi vecina a tiempo parcial que tiene unas cuantas fotos suyas de artistas famosos en un museo valenciano.
El jueves después de la charla me cojo el tren y me piro de vuelta a Madrid. Allí también tengo muchas cosas que hacer. La primera es recojer el título de Ingeniero (después de casi 4 años). Luego, sin duda, el concierto de Anhela, el viernes 5 a las 00:45 en la sala las tablas (Plaza de España). Lo voy a poner más grande por si sois de los que leéis de soslayo
-DÓNDE? Sala las Tablas, en Plaza de España (Ferraz con la Cuesta de S. Vicente)
-CUÁNTO? 5 eurillos (4 si se reserva en atrápalo)
Así que ya sábeis. Si estáis por Madrid y queréis pasar un buen ratillo con buena música acercaos. Si no podéis, el domingo 7 tocan en clamores a una hora menos intempestiva.
Os dejo con una fotillo que saqué el otro día. La música la encontraréis aquí:
lunes, 11 de agosto de 2008
Cabaret español
Alec Brown, Marqués de Padilla, es un músico de los de antes. No camina, baila. No habla, entona. No va al baño, sino que se desprende de su esencia musical para alegrar al mundo. Es el alma de Anhela, si Anhela tiene alma. Su cerebro musical. Cuenta la leyenda que nació con un piano bajo el brazo y que su primer sollozo fue un La menor. Él afirma que fue un Re sostenido.
Homero Quintanilla es un músico de los de después, aunque nadie sabe lo que eso significa. Él es el viento de Anhela. Cuando toca, algunos sienten una brisa celestial. A otros les llega la salivilla. Nadie lo ha visto nunca sin su trombón. Es como una extensión de su cuerpo, un apéndice sin el que él, músico primigenio y natural, se siente incompleto. A no ser que tenga una paellita delante, entonces es otro cantar.
Cantar es lo que da sentido a la vida de Matilde Colinas, la voz de Anhela, la esencia de su ser y su pasión. Nacida en el seno de una familia humilde, pronto destacó por sus extraordinarias cualidades vocales. Fue descubierta en Shanghai por el genial productor Tom Stratopictus cuando hacía el célebre número del pescado parlante, y subió como la espuma a lo más alto del panorama musical. De aquel periodo le ha quedado una gran afición por el champán de marca y ese aura especial, mágica y dorada, que deja boquiabiertas a todas las audiencias.
Txulas Nóchez rezuma talento y algún que otro fluido incoloro. Lleva el ritmo en las venas y cuando se pone, no hay quien lo pare. Su infancia transcurrió en un circo ambulante del Caribe, y a veces, por las noches, aúlla a la luna llena. Algunos creen que la luna le responde, y que sólo él y los lobos entienden su lenguaje. Ha muerto en nueve ocasiones y siempre resurge de sus cenizas con un curioso taconeo: TacTicTic-TicTacTac
Amina Saurio crea bases sin cesar. De las cuerdas de su instrumento surgen melodías que hacen gemir de placer a los mismos dioses. Se cuenta que una vez la invitaron al Olimpo a un concurso musical contra Orfeo y Apolo, y que habría vencido de no ser por ese néctar sabroso que la perdió para siempre. Desde entonces, cuando llora, el tiempo se para, pero nadie se da cuenta. Es capaz de tocarse la nariz con la lengua y conoce el olor de las nubes.Cirilo Montesinos, el último miembro de Anhela, tiene antenas en la parte inferior de la espalda y escamas en las plantas de los pies. Nadie sabe para qué sirven, y ése es su secreto. Cuando toca, es capaz de abstraerse hasta tal punto que parece que ha entrado en trance, y sólo la nota correcta lo despierta de este estado. Sus admiradores afirman que esos instantes son cruciales, que entonces viaja a extrañas dimensiones y encuentra nuevos sonidos y ritmos desconocidos. Otros dicen que ya es hora de que deje las drogas. Él se mantiene impávido, y su rostro marmóreo no desvela sus misterios.
Y ahora os dejo con el video. A mí me pareció impresionante cuando lo vi.
Si os gusta, a lo mejor puedo proponeros un plan para el viernes 5 de septiembre. Ya me diréis.
