Cuando ya era el día siguiente y las antorchas empezaban a apagarse, juntamos las que quedaban y al calor de la débil llama, acompañados por las sombras danzantes, nos olvidamos de quién y de dónde y creamos nuestra pequeño y efímero mundo. Y allí, del fondo del bosque, sigiloso, surgió Segismundo, príncipe de Polonia.
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domingo, 30 de agosto de 2009
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