Al final hemos tomado una decisión sobre qué hacer durante el juicio del día 14. Declarar contra "nosotros mismos" no es una decisión fácil de tomar. Si el juez nos hace caso, la comunidad perderá y seguramente nos tocará pagar los gastos, además de enfrentarnos con la mayoría de los vecinos, pero espero que algún día comprendan que nosotros no fuimos los que dimos por válida una decisión que no había sido tomada durante una reunión, falsificando y tratando de ocultar documentos. Los problemas de comunidad se enquistan y crecen y por mucho que empezaran siendo una nimiedad, al final te engullen en un vórtice de recelos y puertas que se cierran a tu paso.

Además ayer tuve que acompañar a una compañera del trabajo al hospital para hacer de traductor. Lleva varios meses con dolores en la espalda y las piernas y el diagnóstico no es demasiado agradable. Un problema con un disco que está rozando los nervios hace que tenga dolores, hormigueos y pérdidas de fuerza en las piernas. Después de varios meses de pinchazos, fisioterapia, acupuntura, masajes, medicamentos... ha llegado la hora de la operación. Riesgos asumibles para mejorar la calidad de vida, pero demasiado cerca de la columna para que no sean triviales.
Y allí, sentados los dos en la sala de espera, un bebé habitando el cuerpo de una señorita iluminaba la sala repleta de toses y escayolas con una risa potente, clara y pura cada vez que su padre jugueteaba con las palmas de sus manos.
Y en ese momento, todos los problemas que tengo, todos, se hicieron pequeños, enanos, ínfimos....
A mi compañera la acerqué a su casa después de acordar con el médico la fecha de la operación. El quería hacerlo el lunes, pero ella pidió más tiempo para que sus padres pudieran buscar un billete y venirse. Al final lo aplazó hasta el 18. Yo , la vida que llevo en Alemania, no me la podría permitir en España, pero me siento desarraigado. Mi madre, a la que operaron ayer por la tarde, está allí. Se alegra mucho cuando voy de vez en cuando y yo sigo considerando que Madrid es mi casa, al igual que Berlín. 4 años y medio no se soportan así como así si uno no está medianamente a gusto. Mi madre no quiere decirme que sería más feliz conmigo a su lado. Sabe que los caminos se han separado, pero yo también sé que en algún momento tendré que volver a devolverle al menos parte de lo que me ha dado ella a mí.
Durante el trayecto de vuelta a mi casa, con el iPod en modo aleatorio enchufado a la radio del coche, empezó a sonar Proyecto Gotán y me acordé de nuestro viaje en coche por Europa. Madrid-Berlín con el cálido sol de mayo calentando el capó y la grata compañía calentando el corazón y las risas. Gracias Alfredo por el disco.
Y yo que pensaba que no me importaba
Que una caricia podía borrar el color de mi ciudad
Total, que después del día de ayer, con sus visitas al hospital, conversaciones con abogados, revelaciones inesperadas en la sala de espera, estrés materno-emocional y demás menesteres, acabé con una entrada para una película de la Berlinale, que me regaló mi compañera por mis esfuerzos. Ella la consiguió comprar por la mañana, pero no puede ir porque es el día antes de la operación.

Perdón por mi dejadez en relación a las fotos de nuestra escapada a la isla tropical. Doy oficialmente por perdida la carrera/concurso de fotos, ante el imbatible alarde de fusión entre arte y tecnología desplegado por Wen :)
