Odio: (Del lat. odĭum).
1. m. Antipatía y aversión hacia algo o hacia alguien cuyo mal se desea.
Mal:
2. m. Lo contrario al bien, lo que se aparta de lo lícito y honesto.
3. m. Daño u ofensa que alguien recibe en su persona o hacienda.
4. m. Desgracia, calamidad.
5. m. Enfermedad, dolencia.
Visto así el concepto, con sus reglas de juego , esta claro que no odio a mi jefe. Tengo por él una enorme antipatía y aversión. Pero no le deseo mal en forma de daño, ofensa, enfermedad o dolencia. Calamidad tampoco ya que según la definición es una desgracia afecta a muchas personas. No. No le odio en el sentido estricto. Le rechazo a él y a su forma de tratar a la gente. No deseo que le ocurra nada malo, así como por arte de magia, pero sí me gustaría que alguna vez se le cayera el tenderete encima y no pudiera resguardarse en mí. Alguna inspección de trabajo que calcule cuántas horas trabaja al día (muchas veces a las dos de la tarde desaparece) o que entren en el laboratorio cuando estén los cacharros del cianuro encima de la mesa y les tenga que decir que llevan ahí varios días. Eso no es desear mal estrictamente. Aunque las consecuencias sean malas para él, son meramente fruto de sus actos. A mi siempre me ha gustado decir que libre es aquel que asume las consecuencias de sus actos. Es una frase se la adjudico a Sartre pero no estoy 100% seguro.
En fin, ya he hablado demasiado de mi jefe. Ahora a seguir trabajando en lo que de verdad importa.
Me gusta escribir mi tesis porque trabajo para mí, para mi futuro.
Os dejo con algo más animado que lo de ayer. Un poco de rock. Algo más fuerte. M-Clan. Coliseum (1998), sin duda el mejor álbum del grupo.
Quiero ver amanece, hoy es lunes ya lo sé.
Llévame a casa amor, el camino se me olvidó.
