Y nosotros que siempre nos habíamos reído de todo, éramos incapaces de articular palabra.
Abdelhak estaba sentado enfrente de mí. En una mano llevaba una bolsita del instituto con dos tazas, unos bolis, una correa para las llaves y una tarjeta. En la otra un ramo de flores. Hacía unos minutos estábamos, como siempre, bromeando. Él confesaba entre risas que le daba vergüenza llevar el ramo por la calle y yo le decía que a su hija le iba a encantar y que en el peor de los casos, si veía a alguna mujer guapa en el tren, siempre se lo podía regalar. Pero eso había sido hacía unos minutos, en el hall del instituto. Ahora estábamos en el vagón del tren y no nos salía nada.
Estar en un país lejano es duro, pero se hace más llevadero si encuentras a personas que comparten tu sentido del humor. A veces paseo por los pasillos y parece todo un funeral. Con Abdelhak había complicidad. Cualquier cosa era susceptible de dar pie a un comentario jocoso.
Pero a Abdelhak, después de muchos años de trabajo constante, no le han prorrogado el contrato. Nadie en su grupo continuará con su línea de trabajo. Será como si no hubiera existido nunca a efectos prácticos. Por lo menos podrá tomar café en las tazas, escribir con los bolis y llevar sus llaves al cuello.
Y yo no tendré al tío majo que sacaba las fotos de SEM de mis muestras mientras me contaba chistes de Argelia.
Espero que encuentres pronto otro trabajo.
I've been beat up, I've been thrown out
But I'm not down, No I'm not down
I've been shown up, but I've grown up
And I'm not down, No I'm not down
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viernes, 20 de marzo de 2009
viernes, 13 de febrero de 2009
Conspiración!!
1) Llevo varios meses con mi huevo cósmico (léase USB-Stick) en el bolsillo de los pantalones. Cada vez que modifico mi tesis la grabo ahí y me lo llevo de casa al trabajo y del trabajo a casa. Muchas veces me sorprendo metiendo la mano en el bolsillo y sacando el USB, incluso en las circunstancias más extrañas, saliendo de juerga, en conciertos, cenando en un restaurante... me encanta juguetear con él y muchas veces pienso que si lo pierdo o se me jode la voy a liar parda. Cuando acabe el post hago una copia de seguridad.
2) El helio se acabó y con él se desvanecieron mis esperanzas de acabar el trabajo la semana pasada. El lunes hablé con el responsable y me dijo que la botella de reemplazo ya había llegado. Le dije que iría a acabar con mis medidas el martes, cuando acabaran de instalar el contador de agua en casa. Hablé con mi jefe y le dije que ese día no contara mucho conmigo porque iba a ir a la otra sede del instituto a acabar con lo que había empezado. A las 11:30 del martes salí hacia Adlershof, no sin antes sacar el USB de mi bolsillo y dejarlo encima de la cama. Total, allí donde voy no lo necesito.
3) Llego a Adlershof, enciendo la máquina, la lámpara de helio, bajo la presión despacio, la lámpara se apaga, vuelvo a subir la presión enciendo la lámpara, espero un poco antes de bajar la presión, suena el teléfono... lo cojo aunque no sea mi laboratorio? Sí. Era para mí. La secretaria del departamento quería hablar conmigo. La jefa suprema tenía un hueco para mí el miércoles a las 16:30, pero necesitaba que le mandara un capítulo de mi tesis antes de las 16:00 de ese día. No hay problema, le digo, ahora mismo te lo mando, suerte que llevo siempre mi tesis en el bolsillo... mierda.
4) Apago la máquina, corro a por el tren, llego a casa, enchufo el huevo, compilo la tesis borrándo algunos capítulos para que ocupe menos de 10 MB y se lo mando por correo a la secretaria para que lo imprima y se lo dé a mi jefa. Es ese mismo momento me llama al móvil preguntándome si se lo voy a mandar. Mira a tu pantalla le digo. Sí, acaba de llegar. Gracias. Gracias a ti.
5) El miercóles voy a mi despacho, proceso 6 módulos de 30x30cm², voy a mi cita con la jefa, estamos casi 4 horas hablando del capítulo (20 páginas) y me piro a casa.
6) El jueves voy a medir de nuevo, a acabar el trabajo empezado. La lámpara de Helio no se enciende, normal, nunca se enciende a la primera. Miro el cuaderno del laboratorio. El día anterior habían medido y no habían anotado ninguna incidencia. Lo vuelvo a intentar. Nada. Llamo al responsable. Nada. Lo volvemos a intentar una vez más. Nada. Abrimos la lámpara, la limpiamos, la calentamos... Nada. El diagnóstico es que hay que cambiar los capilares.... no se sabe cuanto pueden tardar, pero la unidad de tiempo a usar serán las semanas, en plural.
7) Cagoentó. Un poco de marcha por favor.
Gracias.
P.D. Para aquellos que piensen que el helio no se acabó de manera natual, sino que hubo una fuga por algún sitio, que sepan que no notamos ningún aumento de la frecuencia en las voces de los que nos encontrábamos en el laboratorio.
2) El helio se acabó y con él se desvanecieron mis esperanzas de acabar el trabajo la semana pasada. El lunes hablé con el responsable y me dijo que la botella de reemplazo ya había llegado. Le dije que iría a acabar con mis medidas el martes, cuando acabaran de instalar el contador de agua en casa. Hablé con mi jefe y le dije que ese día no contara mucho conmigo porque iba a ir a la otra sede del instituto a acabar con lo que había empezado. A las 11:30 del martes salí hacia Adlershof, no sin antes sacar el USB de mi bolsillo y dejarlo encima de la cama. Total, allí donde voy no lo necesito.
3) Llego a Adlershof, enciendo la máquina, la lámpara de helio, bajo la presión despacio, la lámpara se apaga, vuelvo a subir la presión enciendo la lámpara, espero un poco antes de bajar la presión, suena el teléfono... lo cojo aunque no sea mi laboratorio? Sí. Era para mí. La secretaria del departamento quería hablar conmigo. La jefa suprema tenía un hueco para mí el miércoles a las 16:30, pero necesitaba que le mandara un capítulo de mi tesis antes de las 16:00 de ese día. No hay problema, le digo, ahora mismo te lo mando, suerte que llevo siempre mi tesis en el bolsillo... mierda.
4) Apago la máquina, corro a por el tren, llego a casa, enchufo el huevo, compilo la tesis borrándo algunos capítulos para que ocupe menos de 10 MB y se lo mando por correo a la secretaria para que lo imprima y se lo dé a mi jefa. Es ese mismo momento me llama al móvil preguntándome si se lo voy a mandar. Mira a tu pantalla le digo. Sí, acaba de llegar. Gracias. Gracias a ti.
5) El miercóles voy a mi despacho, proceso 6 módulos de 30x30cm², voy a mi cita con la jefa, estamos casi 4 horas hablando del capítulo (20 páginas) y me piro a casa.
6) El jueves voy a medir de nuevo, a acabar el trabajo empezado. La lámpara de Helio no se enciende, normal, nunca se enciende a la primera. Miro el cuaderno del laboratorio. El día anterior habían medido y no habían anotado ninguna incidencia. Lo vuelvo a intentar. Nada. Llamo al responsable. Nada. Lo volvemos a intentar una vez más. Nada. Abrimos la lámpara, la limpiamos, la calentamos... Nada. El diagnóstico es que hay que cambiar los capilares.... no se sabe cuanto pueden tardar, pero la unidad de tiempo a usar serán las semanas, en plural.
7) Cagoentó. Un poco de marcha por favor.
Gracias.
P.D. Para aquellos que piensen que el helio no se acabó de manera natual, sino que hubo una fuga por algún sitio, que sepan que no notamos ningún aumento de la frecuencia en las voces de los que nos encontrábamos en el laboratorio.
domingo, 23 de noviembre de 2008
La ofensa
Ayer fue noche de cine y frío, mucho frío.
Tras varios meses sin dar señales de vida, llegó a nuestro buzón un mensaje de esos secretos, citándonos el sábado a las 21 en la salida norte de Nordbahnhof. El programa consistía en la película "La ofensa" (1972), un film infravalorado en su época (al parecer ni siquiera fue
distribuida en países como Francia) pero que ha ido ganando mejores críticas con el paso del tiempo. Fue uno de los proyectos que Sean Connery puso encima de la mesa para acceder a protagonizar de nuevo una película de James Bond.
Desafortudamente la acústica de la fábrica abandonada no era muy buena y las cabezas de la gente situada delante de mí apenas me dejaba leer los subtítulos en alemán. La cosa cambió en el lapso de tiempo que transcurrió desde que se me ocurrió juntar dos sillas (de esas de plástico de terraza) y sentarme sobre los reposabrazos hasta que las sillas se rompieron y acabé rodando por el suelo.
La película trata de un policía traumatizado por los crímenes que ha visto y que en el transcurso de un interrogatorio mata al sospechoso de un caso de abuso a menores. Cuando la estaba viendo no podía dejar de pensar que era una obra de teatro, y el caso es que la intuición no me falló, ya que efectivamente era la versión filmada de una obra de John Hopkins.
Una película dura y directa que no me importaría volver a ver, más que nada para enterarme, porque es una de esas películas sutiles que requiere de la atención del espectador. Y gran papelón tanto del poli (Connery) como del sospechoso (Ian Bannen)... y al loro con los bigotones que se llevaban en aquella época!
Y por supuesto, barra libre de cerveza, prosecco, refrescos, glühwein (vino caliente con especias) por la módica cantidad de 5€. A ver cuando nos llega la próxima invitación.
Os dejo con los Clash y su "Police and Thieves"
Tras varios meses sin dar señales de vida, llegó a nuestro buzón un mensaje de esos secretos, citándonos el sábado a las 21 en la salida norte de Nordbahnhof. El programa consistía en la película "La ofensa" (1972), un film infravalorado en su época (al parecer ni siquiera fue
distribuida en países como Francia) pero que ha ido ganando mejores críticas con el paso del tiempo. Fue uno de los proyectos que Sean Connery puso encima de la mesa para acceder a protagonizar de nuevo una película de James Bond.Desafortudamente la acústica de la fábrica abandonada no era muy buena y las cabezas de la gente situada delante de mí apenas me dejaba leer los subtítulos en alemán. La cosa cambió en el lapso de tiempo que transcurrió desde que se me ocurrió juntar dos sillas (de esas de plástico de terraza) y sentarme sobre los reposabrazos hasta que las sillas se rompieron y acabé rodando por el suelo.
La película trata de un policía traumatizado por los crímenes que ha visto y que en el transcurso de un interrogatorio mata al sospechoso de un caso de abuso a menores. Cuando la estaba viendo no podía dejar de pensar que era una obra de teatro, y el caso es que la intuición no me falló, ya que efectivamente era la versión filmada de una obra de John Hopkins.
Una película dura y directa que no me importaría volver a ver, más que nada para enterarme, porque es una de esas películas sutiles que requiere de la atención del espectador. Y gran papelón tanto del poli (Connery) como del sospechoso (Ian Bannen)... y al loro con los bigotones que se llevaban en aquella época!
Y por supuesto, barra libre de cerveza, prosecco, refrescos, glühwein (vino caliente con especias) por la módica cantidad de 5€. A ver cuando nos llega la próxima invitación.
Os dejo con los Clash y su "Police and Thieves"
lunes, 2 de junio de 2008
Maldito fideo
La pila llena de cacharros por fregar.
Por una vez decido ponerme manos a la obra. Plato pacá, vaso pallá, fuente por aquí, cacerola por allá... cacerola por allá... cace... joder! el puto fideo estaba pegado y no había dios que lo sacara de ahí. Es lo que pasa cuando haces sopa y no pones el cazo en remojo.
Así que me dispongo a frotar con todas mis fuerzas. Tras unos segundos de esfuerzos sobrehumanos el fideo se desprende de la cacerola pero no se rompe sino que atraviesa el estropajo y se mete de lleno entre mi uña y mi dedo.
AHHHRRRRGGG!!! PUTO FIDEO!!! ARRRGGHHH!!!
Fui a por unas pinzas y logré sacar el fideo. Todo? No! Un irreductible trozo seguía dentro, fuera del alcance de cualquier herramienta no ideada por sádicos o torturadores.
Al meterme en la cama podía sentir el latido de mi corazón en la punta de mi dedo índice. A la mañana siguiente el dedo era seguramente el punto más sensible de todo mi cuerpo. Imaginaos lo que es no poder tocar nada con el dedo índice de la mano derecha (los zurdos que se lo imaginen con la izquierda). Sé que no tocaba nada porque la uña se mantenía impoluta sin rastro alguno de luto, cosa que no pasaba con el resto de los dedos. Intentar sacar las llaves del bolsillo derecho era un infierno. Escribir un e-mail una tortura e intentar usar un bolígrafo un verdadero suplicio. Desafortunadamente tuve que sacar varias veces las llaves del bolsillo, escribir varias decenas de correos y, aunque parezca mentira, usar durante varias horas un bolígrafo. (Aquellos que no sepan lo que es un bolígrafo pueden pinchar aquí para obtener más información)
Además con el paso de los días pude asistir en vivo y en directo a una lucha encarnizada. Mi uña ha ido evolucionando. Primero apareció una manchita blanca, luego se fue haciendo más grande, luego empezó a convertirse en una manchita roja. Hace un par de días apareció entre la uña y la yema un pequeño bultito. Era la prueba fehaciente de la lucha de mi cuerpo por deshacerse de un agente extraño. Lo cubre de pus (para matarlo de asco, digo yo) y luego lo va expulsando lentamente. Hoy he cogido unas pinzas de mi laboratorio, las he desinfectado con etanol y he puesto fin al largo viaje del maldito fideo. Ahora tengo un bonito hueco debajo de la uña y una hermosa manchita roja que espero que vaya desapareciendo a medida que la uña vaya creciendo.
Os dejo con Jimmy Jazz, del álbum London Calling (1980) de los Clash
Por una vez decido ponerme manos a la obra. Plato pacá, vaso pallá, fuente por aquí, cacerola por allá... cacerola por allá... cace... joder! el puto fideo estaba pegado y no había dios que lo sacara de ahí. Es lo que pasa cuando haces sopa y no pones el cazo en remojo.
Así que me dispongo a frotar con todas mis fuerzas. Tras unos segundos de esfuerzos sobrehumanos el fideo se desprende de la cacerola pero no se rompe sino que atraviesa el estropajo y se mete de lleno entre mi uña y mi dedo.
AHHHRRRRGGG!!! PUTO FIDEO!!! ARRRGGHHH!!!
Fui a por unas pinzas y logré sacar el fideo. Todo? No! Un irreductible trozo seguía dentro, fuera del alcance de cualquier herramienta no ideada por sádicos o torturadores.
Al meterme en la cama podía sentir el latido de mi corazón en la punta de mi dedo índice. A la mañana siguiente el dedo era seguramente el punto más sensible de todo mi cuerpo. Imaginaos lo que es no poder tocar nada con el dedo índice de la mano derecha (los zurdos que se lo imaginen con la izquierda). Sé que no tocaba nada porque la uña se mantenía impoluta sin rastro alguno de luto, cosa que no pasaba con el resto de los dedos. Intentar sacar las llaves del bolsillo derecho era un infierno. Escribir un e-mail una tortura e intentar usar un bolígrafo un verdadero suplicio. Desafortunadamente tuve que sacar varias veces las llaves del bolsillo, escribir varias decenas de correos y, aunque parezca mentira, usar durante varias horas un bolígrafo. (Aquellos que no sepan lo que es un bolígrafo pueden pinchar aquí para obtener más información)
Además con el paso de los días pude asistir en vivo y en directo a una lucha encarnizada. Mi uña ha ido evolucionando. Primero apareció una manchita blanca, luego se fue haciendo más grande, luego empezó a convertirse en una manchita roja. Hace un par de días apareció entre la uña y la yema un pequeño bultito. Era la prueba fehaciente de la lucha de mi cuerpo por deshacerse de un agente extraño. Lo cubre de pus (para matarlo de asco, digo yo) y luego lo va expulsando lentamente. Hoy he cogido unas pinzas de mi laboratorio, las he desinfectado con etanol y he puesto fin al largo viaje del maldito fideo. Ahora tengo un bonito hueco debajo de la uña y una hermosa manchita roja que espero que vaya desapareciendo a medida que la uña vaya creciendo.
Os dejo con Jimmy Jazz, del álbum London Calling (1980) de los Clash
viernes, 4 de abril de 2008
Luché contra las leyes!
Me tomo un respiro de la evaluación de los datos que con tanto esmero he obtenido estos últimos días (sustituir evaluación por interpretación libre y sesgada) para, al hilo de la entrada de "géminis despechada" hablaros sobre mis conflictos con la policía.
Podría decir así sin exagerar que estoy fichado en tres países, aunque lo más probable es que una vez los datos fueran tomados, el papelito acabara en la papelera más cercana.
La primera vez que me enfrenté a las fuerzas del orden fue en la insigne villa de Stoke Row, famosa por tener el famoso "Pozo del Majarajá". Allí vivía mi buen amigo Tom (espero que la traducción del google translator sea lo suficientemente buena para que lo lea y lo entienda) y allí pasaba yo largas temporadas en verano. Debía tener unos 14 años y esa noche había invitado a unos amigos a dormir. Estuvimos charlando y jugando a algo hasta que el sol despuntó y como queríamos pasar una noche en vela decidimos ir a dar un paseo. Había en el pueblo un pequeño parque con columpios y allí fuimos. Sin ninguna maldad ni oscuras intenciones estuvimos correteando y al cabo de un rato decidimos volver a casa. Mientras caminábamos por la carretera 3 coches patrulla llegaron y nos cercaron. Ni uno , ni dos... tres, nada más y nada menos. 6 policías para doblegar a 4 chavales de 14 años.
Nos tomaron los datos, nos dijeron que estábamos molestando a los vecinos y nos aconsejaron que no lo volviéramos a hacer. Ahora me pregunto si mis datos estarán incluídos en esos DVD´s que al parecer el gobierno inglés va "perdiendo" por ahí.
Otra de las veces en las que me enfrenté con los miembros y fuerzas de seguridad del estado fue en Bélgica. Estamos hablando de julio de 1998. Nuestra estancia en Bélgica se limitaba a unas
cuantas horas. Habíamos dejado el tren de Amsterdam y esperábamos el de París, que salía por la noche. Dando un paseo llegamos a la Grande Place, en uno de cuyos edificios se albergaba una exposición de Oskar Kokoschka y Egon Schiele. En aquellos tiempos pre-euro ni se nos pasó por la cabeza cambiar dinero para unas horas, pero aún así me dirigí a la exposición para ver si me dejaban pagar con VISA o en su defecto colarme por el morro. Debió ser el aspecto descuidado del típico interrailero que lleva 3 semanas fuera de casa lo que les echó para atrás. Ni siquiera los brillantes reflejos holográficos de mi amiga rectangular aplacaron sus miedos y sus dudas. Así que salí a la plaza, me saqué las bolas y dejé a todos boquiabiertos... ejem, vuelvo a redactar. Salí a la plaza, saqué de mi mochila las bolas de malabares y me dispuse a hacer unos truquillos para sacarme las escasas pelas que costaba la entrada. Mi gozo en un pozo; un fornido policía belga frustró mis planes. Otra muesca más en mi fusil.
Y ahora llegamos a la que tiene más miga. Temporalmente está situada entre las dos anteriores. Y espacialmente en un lugar más cercano. Hablamos de la zona de Bilbao. Yo siempre he sido un chico al que le ha gustado divertirse, pero sin hacer ningún tipo de maldad. Esto a veces no entra en la cabeza de algunos sujetos, pero bueno.
Calle Fuencarral con Malasaña, hora intempestiva de un día de verano de 199ypico. Después de una noche de cachondeo botelloncil nos dirigimos unos amigos y yo a casa de uno de ellos, donde al día siguiente íbamos a rodar un corto. En el cruce de las calles anteriormente nombradas apareció rodando un bolardo de esos que impiden que los coches se suban a la acera. No había nadie alrededor. Simplemente rodaba hacia mí. Me llamaba. Me susurraba. Y lo cogí. Recuerdo que el corto empezaba con una llamada. La cámara se alejaba del teléfono y en el plano aparecía una habitación totalmente desordenada con cosas inverosímiles. Estaba seguro de que con un turulo (que así es como se llamaba a los bolardos por aquella época y en aquellas latitudes) me llevaría el óscar.
Animado por las perspectivas del éxito y arropado por mis colegas subí la calle Luchana con el turulo al hombro entonando la vieja canción de: "La vida del turulo es la vida mejor". Todo era alegría y buen humor. Tanta que no vimos al coche patrulla acercándose.
-Caballero, me podría decir que hace con el mobiliario urbano?
-Sí claro, me lo he encontrado por la calle, venía rodando hacia mí.
-Sí sí, claro. Documentación por favor.
-De verdad, estaba buscando a un agente de ustedes para devolvérselo (esta frase es literal)
-Sí sí, muy bien déjelo aquí.
Mientras tanto el policía se alejó para tomarme los datos y tanto él como su compañero se emperzaron a reir.
-Anda chavalote, vete a tu casa que ya es tarde.
-Pues nada, muy bien, encantado. Buenas noches.
El abrazó que siguió a esta escena quedará en mi retina y en las de mis coleguillas como un momento cumbre en nuestras vidas.
Os dejo con el clásico de los Clash: "I fought the law"
Podría decir así sin exagerar que estoy fichado en tres países, aunque lo más probable es que una vez los datos fueran tomados, el papelito acabara en la papelera más cercana.
La primera vez que me enfrenté a las fuerzas del orden fue en la insigne villa de Stoke Row, famosa por tener el famoso "Pozo del Majarajá". Allí vivía mi buen amigo Tom (espero que la traducción del google translator sea lo suficientemente buena para que lo lea y lo entienda) y allí pasaba yo largas temporadas en verano. Debía tener unos 14 años y esa noche había invitado a unos amigos a dormir. Estuvimos charlando y jugando a algo hasta que el sol despuntó y como queríamos pasar una noche en vela decidimos ir a dar un paseo. Había en el pueblo un pequeño parque con columpios y allí fuimos. Sin ninguna maldad ni oscuras intenciones estuvimos correteando y al cabo de un rato decidimos volver a casa. Mientras caminábamos por la carretera 3 coches patrulla llegaron y nos cercaron. Ni uno , ni dos... tres, nada más y nada menos. 6 policías para doblegar a 4 chavales de 14 años.
Nos tomaron los datos, nos dijeron que estábamos molestando a los vecinos y nos aconsejaron que no lo volviéramos a hacer. Ahora me pregunto si mis datos estarán incluídos en esos DVD´s que al parecer el gobierno inglés va "perdiendo" por ahí.
Otra de las veces en las que me enfrenté con los miembros y fuerzas de seguridad del estado fue en Bélgica. Estamos hablando de julio de 1998. Nuestra estancia en Bélgica se limitaba a unas
cuantas horas. Habíamos dejado el tren de Amsterdam y esperábamos el de París, que salía por la noche. Dando un paseo llegamos a la Grande Place, en uno de cuyos edificios se albergaba una exposición de Oskar Kokoschka y Egon Schiele. En aquellos tiempos pre-euro ni se nos pasó por la cabeza cambiar dinero para unas horas, pero aún así me dirigí a la exposición para ver si me dejaban pagar con VISA o en su defecto colarme por el morro. Debió ser el aspecto descuidado del típico interrailero que lleva 3 semanas fuera de casa lo que les echó para atrás. Ni siquiera los brillantes reflejos holográficos de mi amiga rectangular aplacaron sus miedos y sus dudas. Así que salí a la plaza, me saqué las bolas y dejé a todos boquiabiertos... ejem, vuelvo a redactar. Salí a la plaza, saqué de mi mochila las bolas de malabares y me dispuse a hacer unos truquillos para sacarme las escasas pelas que costaba la entrada. Mi gozo en un pozo; un fornido policía belga frustró mis planes. Otra muesca más en mi fusil.Y ahora llegamos a la que tiene más miga. Temporalmente está situada entre las dos anteriores. Y espacialmente en un lugar más cercano. Hablamos de la zona de Bilbao. Yo siempre he sido un chico al que le ha gustado divertirse, pero sin hacer ningún tipo de maldad. Esto a veces no entra en la cabeza de algunos sujetos, pero bueno.
Calle Fuencarral con Malasaña, hora intempestiva de un día de verano de 199ypico. Después de una noche de cachondeo botelloncil nos dirigimos unos amigos y yo a casa de uno de ellos, donde al día siguiente íbamos a rodar un corto. En el cruce de las calles anteriormente nombradas apareció rodando un bolardo de esos que impiden que los coches se suban a la acera. No había nadie alrededor. Simplemente rodaba hacia mí. Me llamaba. Me susurraba. Y lo cogí. Recuerdo que el corto empezaba con una llamada. La cámara se alejaba del teléfono y en el plano aparecía una habitación totalmente desordenada con cosas inverosímiles. Estaba seguro de que con un turulo (que así es como se llamaba a los bolardos por aquella época y en aquellas latitudes) me llevaría el óscar.
Animado por las perspectivas del éxito y arropado por mis colegas subí la calle Luchana con el turulo al hombro entonando la vieja canción de: "La vida del turulo es la vida mejor". Todo era alegría y buen humor. Tanta que no vimos al coche patrulla acercándose.
-Caballero, me podría decir que hace con el mobiliario urbano?
-Sí claro, me lo he encontrado por la calle, venía rodando hacia mí.
-Sí sí, claro. Documentación por favor.
-De verdad, estaba buscando a un agente de ustedes para devolvérselo (esta frase es literal)
-Sí sí, muy bien déjelo aquí.
Mientras tanto el policía se alejó para tomarme los datos y tanto él como su compañero se emperzaron a reir.
-Anda chavalote, vete a tu casa que ya es tarde.
-Pues nada, muy bien, encantado. Buenas noches.
El abrazó que siguió a esta escena quedará en mi retina y en las de mis coleguillas como un momento cumbre en nuestras vidas.
Os dejo con el clásico de los Clash: "I fought the law"
Breakin' rocks in the hot sun
I fought the law and the law won (twice)
I needed money 'cause I had none
I fought the law and the law won (twice)
I left my baby and it feels so bad
Guess my race is run
She's the best girl that I ever had
I fought the law and the law won
I fought the law and the
Robbin' people with a six-gun
I fought the law and the law won (twice)
I lost my girl and I lost my fun
I fought the law and the law won (twice)
I left my baby and it feels so bad
Guess my race is run
She's the best girl that I ever had
I fought the law and the law won
I fought the law and the
I fought the law and the law won (7 times)
I fought the law and the
martes, 5 de febrero de 2008
Tus derechos
Con esto de los follones de juicios y demás he estado informándome de mis derechos. He consultado diversas fuentes, pero las apreciaciones más claras han llegado de "Los Clash"

Número 1:
Tienes derecho a no ser matado. El asesinato es un delito. Siempre y cuando no sea cometido por un policía o un aristócrata.
Número 2:
Tienes derecho a dinero para manutención. Siempre y cuando no te importe un poco de investigación, humillación y si cruzas los dedos rehabilitación
Número 3:
Tienes derecho a la libertad de expresión. Siempre y cuando no seas tan tonto de llevarla a cabo.
Know your rights (1982)

Número 1:
Tienes derecho a no ser matado. El asesinato es un delito. Siempre y cuando no sea cometido por un policía o un aristócrata.
Número 2:
Tienes derecho a dinero para manutención. Siempre y cuando no te importe un poco de investigación, humillación y si cruzas los dedos rehabilitación
Número 3:
Tienes derecho a la libertad de expresión. Siempre y cuando no seas tan tonto de llevarla a cabo.
Know your rights (1982)
This is a public service announcement
With guitar
Know your rights all three of them
Number 1
You have the right not to be killed
Murder is a crime!
Unless it was done by a
Policeman or aristocrat
Know your rights
And number 2
You have the right to food money
Providing of course you
Dont mind a little
Investigation, humiliation
And if you cross your fingers
Rehabilitation
Know your rights
These are your rights
Wang
Know these rights
Number 3
You have the right to free
Speech as long as youre not
Dumb enough to actually try it.
Know your rights
These are your rights
All three of em
It has been suggested
In some quarters that this is not enough!
Well..............................
Get off the streets
Get off the streets
Run
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